Ophelia

Es posible que ese cuadro pintado por John Everett Millais entre 1851 y 1852 haya fundado muchas más cosas que el movimiento prerrafaelita, que con su vuelta a una clase de pintura detallista y su exaltación de la naturaleza y de una antigüedad mítica revolucionó la pintura inglesa del siglo XIX. Allí, en ese mundo tan meticuloso como inasible puede encontrarse, en todo caso, la semilla del simbolismo y hasta del futuro surrealismo. La obra se inspira en el final del cuarto acto de Hamlet, de William Shakespeare, en que la reina Gertrude comunica a su actual marido, el rey Claudio, y a Laertes, que Ophelia ha muerto. Ese monólogo es el tema de una canción de Robert Schumann, «Herzeleid», que abre el ciclo de Seis piezas Op. 120, y de una de Héctor Berlioz, «La muerte de Ophelia», compuesta en 1842 y re escrita en 1848 para coro femenino y orquesta..

Hay además un ciclo casi desconocido de Canciones de Ophelia de Johannes Brahms, destinado a una representación teatral de Hamlet, y otro, genial, de Richard Strauss (su Op.67).

Y están las Piezas líricas de Edward Grieg, tan prerrafaelitas (y pre surrealistas) como el cuadro de Millais. Y la Sonata para violín y piano de Edward Elgar, imbuida por su espíritu. Y el Hamlet de Piotr Tchaikovsky.

«There grows a willow aslant a brook» (crece un sauce inclinado sobre un arroyo) es la frase con la que Gertrude comienza su anuncio de la muerte de Ophelia y es el título de un bellísimo poema sinfónico de Frank Bridge, compuesto en 1927 y subtitulado «Impression for Small Orchestra». Su discípulo, Benjamin Britten, hizo dos arreglos no menos bellos, uno para 13 instrumentos y otro para viola y piano.

Y una «Ofelia» de Juan Maglio Pacho, grabada hace 110 años. Y otra de la cantante Madelaine Peyroux, incluida en su álbum Standing On The Rooftop, publicado en 2011, con un grupo en el que participan el guitarrista Marc Ribot y la violinista Jenny Scheinman.

Y una «Canción de Ophelia» de Dmitri Shostakovich, que aquí interpretan sus dedicatarios, la soprano Galina Vishnevskaya y su marido, el cellista Mstislav Rostropovich. Y la genial Let Me Tell You, estrenada por Barbara Hannigan, donde Hans Abrahamsen, con palabras de Paul Griffiths, cuenta el Hamlet desde el punto de vista de Ophelia.

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